¿Qué leer? ¿Cómo elegimos lo que leemos?

Qué leer y cómo elegir las lecturas
Foto de Annie Spratt en Unsplash

Desde hace un tiempo, cada mes de enero intento hacer una lista de libros que me gustaría leer a lo largo del año. Al principio hacía listas muy largas, pero he ido reduciéndolas porque soy algo anárquica y dejaba la lista de lado para dejarme seducir por novedades o autores que se colaban por ahí. Resultado: llegaba a final de año con la lista casi intacta. Eso también me dejaba con la sensación de que leía como pato mareado, picoteando de aquí y de allá pero sin unos criterios que me permitieran sacar algo en claro al final del conjunto de lecturas.

Un poco deprimente, la verdad.

Ahora solo me apunto 5 libros que quiero/debo leer en el año, por la razón que sea. Suelen ser libros de los que quiero sacar algo más que un ratito de placer lector: algún clásico, autores reconocidos de los que aprender, o  algún ensayo.

Más allá de esos cinco, puedo leer lo que me dé la gana. Y ahí viene el problema (¿Qué leo ahora? ¿Qué libro elijo? ¿Por qué  este y no otro?) y  sí, lo reconozco, siento una cierta curiosidad malsana por lo que leen los demás (¿Qué están leyendo ciertas personas? ¿Cómo llegan a esos libros? ¿Por qué eligen esas lecturas?).

Estes mes estaba un poco de sequía lectora. Tengo una larga lista de títulos apuntados pero no sabía cuál elegir, por cuál empezar. Hay veces que lo tengo claro, pero no siempre. Y entonces me pregunté cómo lo harían los demás.

Y de ahí a preguntar a 5 buenas lectoras cómo lo hacen ellas, fue un paso. Elegí a una lectora empedernida, a una escritora, a una librera, a una periodista de cultura con gusto por la novela romántica, y a una escritora-profe de escritura-bloguera y les pregunté.

  1. ¿Con qué criterio eliges tus lecturas? (Por género, o por autores, y/o por determinado objetivo lector , etc)
  2. ¿Cómo eliges los libros que vas a leer?

Y ya que estábamos, aproveché y quise saber los dos últimos libros que habían leido y los dos siguientes que leerían. A continuación y por orden alfabético, reproduzco sus respuestas,  que no tienen desperdicio.

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¿Por qué estáis juntos?

¿Por qué estáis juntos?
Imagen de Joshua K. Jackson en Unsplash

Ahora miraba las parejas —en los restaurantes, en la calle, en las fiestas— y se preguntaba: ¿Por qué estáis juntos? ¿Qué creíste esencial para ti? ¿Qué echas de menos en ti que quieres que te lo proporcione otro? Ahora creía que una relación funcionaba si la pareja reconocía lo que cada uno de ellos podía ofrecer al otro y lo valoraba como lo más preciado.

Tan poca vida, Hanya Yanagihara

 

Las pinturas del alma

La Fin du Monde_XingjianCreo que su nombre no es tan conocido o popular: Gao Xingjian. Escritor (Premio Nobel de Literatura en el año 2000), traductor, dramaturgo, pintor, cineasta. Un hombre de una increíble sensibilidad artística y una mente privilegiada que huyó en 1987 de la opresión del régimen comunista chino y se exilió en Francia, donde todavía vive a sus 78 años.

Más que por su obra literaria —no sé si algún día me terminaré La montaña del Alma, su obra más conocida—, quise saber más de él  por sus maravillosas pinturas realizadas en tinta aguada, una técnica tradicional china a la que llaman “pintura del sentimiento” o “escritura del espíritu”.

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3 novelas de comedia romántica de autoras españolas

Dicen que hacer reír es mucho más difícil que hacer llorar. Yo también lo creo, porque las emociones que nos hacen llorar son más o menos universales, pero el sentido del humor es muy particular. Depende de cada persona, cada comunidad, cada cultura. Así que cuando encuentras alguna novela de comedia romántica que te arranca unas cuantas risas, tiene mucho mérito. Al menos para mí, que tengo un sentido del humor un tanto particular.

Hace unos meses comenté en otro post tres novelas que unen amor y humor (solo una española, es cierto), pero por suerte, hay más. Muchas más, aunque aquí solo voy a comentar tres de ellas, las tres de autoras españolas, que he leído últimamente y me han gustando tanto como para recomendarlas.

Y me lo quería perder, Rosario VilaY me lo quería perder, Rosario Vila

Pues sin exagerar, una de las novelas más divertidas que he leído en estos últimos meses. Está llena de golpes buenísimos que se encarga de repartir la protagonista, Susana Costa, una abogada en paro que se ve obligada a alquilar su piso y mudarse a vivir con su sobrino universitario y un compañero suyo, al menos, mientras le surja un trabajo mejor que el de tele operadora que le ha buscado su hermano. Con este panorama, no es de extrañar que Susana se gaste un poco de mala leche, bastante desconfianza hacia el género humano en general y el masculino en particular,  y una imaginación inabarcable para montarse películas e inventarse réplicas ácidas a todo el que osa dirigirse a ella. Grandísima Susana que, en el fondo, también tiene su corazoncito y tiene miedo de que un depredador sexual se lo haga añicos. Y hasta ahí puedo contar. Una lectura ágil, adictiva y muy bien escrita que da gusto devorar.
Gratis en Kindle Unlimited de Amazon.

 

A contrarreloj, Laura EsparzaA contrarreloj, Laura Esparza

Amor, humor y ambiente deportivo de trasfondo. Una trama original con el mundillo de las agencias de representantes deportivos de fondo, dos competidores profesionales —ella, Andrea, directora de una pequeña agencia en ascenso; él, Luc, líder de una de las agencias más importantes de España—, y una boda, la de su mejor amiga y su hermano pequeño, respectivamente, que deben organizar en apenas tres semanas. Situaciones muy divertidas, diálogos ágiles y afilados, personajes secundarios memorables como las abuelas, la preadolescente hermana de la novia, o el organizador de bodas inseguro, y una pareja protagonista que echa chispas desde el primer encuentro. Muy recomendable, la verdad.
En formato digital lo tenéis aquí a buen precio.

 

Me vuelves loco, Isabel KeatsMe vuelves loco, Isabel Keats

Isabel Keats es una especialista en novelas de amor con buenas dosis de humor. Sus personajes suelen tener un punto naif o estrambótico o alocado que funciona muy bien. La última novela que me he leído de ella es Me vuelves loco, una divertida historia entre Alicia, una joven y exitosa diseñadora textil que sufre ataques de pánico, no soporta las palabrotas y vive alejada del mundanal ruido en su casita de la playa, y Konrad, su nuevo vecino, un guionista de cine descuidado,  ordinario, mal hablado y falto de inspiración que ha ocupado la casa de al lado para escribir. Cuando Konrad conoce a Ali, le vuelve la inspiración perdida, así que todo su empeño es pegarse a su vecina y de paso, ligársela, aunque para ello tenga que adaptarse a sus extrañas manías. Una novela de lectura fácil y muy entretenida.
Gratis en Kindle Unlimited de Amazon.

Con mis mejores palabras


Una Navidad más. Otro año que dejamos atrás. ¿Cómo compartir con vosotras todo lo vivido este tiempo? La única forma que se me ocurría es con lo que mejor sé hacer: con palabras.

Así pues… en estas fiestas y durante el próximo 2018 os deseo palabras, muchas y buenas, de las que nos hacen ser lo que somos: parte de la Humanidad, un milagro de vida en el universo.

Porque de palabras estamos hechos. De palabras que expresan nuestras razones y nuestras emociones. Nuestros recuerdos y nuestros sueños.

De palabras para amar, para seducir, para convencer. Hermosas como regalos, flexibles como puentes, vibrantes como pálpitos. Palabras con las que crecemos cada día y somos mejores. Palabras de aliento y aprecio, que no de desaliento ni menosprecio. Palabras que nos acerquen en la distancia.

Os deseo un caudal infinito de palabras para debates ricos y apasionados que enciendan nuestra mente. Y siembren posibilidades. Y nos provoquen, nos agiten, nos zarandeen. Nos ayuden a pensar antes de añadir ruido innecesario alrededor.

Palabras para discrepar en las ideas y brindar en los bares. Y también para denunciar lo que jamás deberíamos callar.

Os deseo un año repleto de tantas palabras como podáis leer para transportaros a otros mundos reales o imaginarios, de aquí o de allá, rimados o ensayados, da igual. Un universo entero de combinaciones que nos permita nombrar lo invisible, imaginar lo inimaginable, conseguir lo imposible, llegar a lo inalcanzable.

¡Felices fiestas!

Nos leemos en 2018.

 

¿Qué hace una mujer como tú escribiendo novela romántica?

Sentido y sensibilidad, Jane Austen
Imagen de la película Sentido y sensibilidad, basado en la novela de Jane Austen

¿Qué hace una mujer como tú (es decir, más o menos leída, peleona dialéctica de causas perdidas y defensora de planteamientos feministas) escribiendo novela romántica? Cuando me sueltan algo así —de una forma más o menos solapada, sibilina—, me vienen a la boca tres posibles respuestas (además de sapos y culebras):

  1. La borde: escribo lo que me sale de los ovarios.
  2. La políticamente correcta: es un género que me gusta leer, y disfruto escribiendo historias de amor. ¿Tú has leído alguna, por cierto?
  3. La racional: Ni idea. Y para eso es este post. Confieso que a veces me he hecho yo misma esta pregunta, así que declaro éste un post de  “autoentendimiento”, que tampoco me viene mal.

Algunas de las personas —hombres, la mayoría— que me preguntan que por qué escribo novelas de este género, no han leído en su vida una sola novela romántica y sus argumentos contra ellas tienen poco que ver con la crítica feminista. Simplemente, les parece un tipo de novela cursi, simplona, empalagosa, propia de mujeres que sueñan con un tipo de amor que no es real. (He buscado romántico/a en el diccionario de la RAE y ojo a su definición: sentimental, generoso y soñador. ¿Generoso? ¿Soñador? )

Otras personas sí esgrimen argumentos feministas a tener en cuenta:
son novelas que ponen el amor y/o el matrimonio como única razón/propósito vital de una mujer; muestran a la mujer (y al hombre, entiendo) como un ser humano “incompleto” sin el otro (o la otra); proclaman el amor en pareja como una unión sublime, salvadora y eterna (el imprescindible: … fueron felices y comieron perdices por siempre jamás, broche de oro de cualquier novela de amor que se precie), y a menudo, implican un sentimiento de “posesión” del otro/otra.
Además, el feminismo también denuncia que perpetúan la desigualdad entre sexos en la medida en que en esas novelas el hombre asume el rol dominante y la mujer es la parte débil o vulnerable, a la que hay que proteger (me refiero a las historias románticas heterosexuales; en las homosexuales esta última premisa supongo que desaparece o cambia).

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Cuando callan juntos

Cogernos la mano - Shelby deeper
Imagen de Shelby Deeter

Si estando en una gran reunión o una fiesta, rodeado de gente extraña, sientes una desazón en las manos, si no sabes qué hacer con ellas y te invade esa incomodidad que produce percibir una disociación con el propio cuerpo, es señal de que tus manos recuerdan un tiempo en el que la divisoria entre la mente y el cuerpo, el cerebro y el corazón, entre lo interno y lo externo, estaba más difuminada. No es que hayamos olvidado por completo el lenguaje de los gestos. La costumbre de mover las manos al hablar es un vestigio de él. Dar palmadas, señalar con el índice, levantar el pulgar, son gestos arcaicos. Cogerse las manos, por ejemplo, es la manera de recordar lo que siente la pareja cuando callan juntos. Y por la noche, cuando está oscuro y no podemos ver, sentimos la necesidad de tocar el cuerpo del otro para hacernos entender.

La historia del amor, Nicole Krauss

 

 

Indies, indepes, independientes

Teclas. Foto de Peter Lewicki.
Foto: Peter Lewicki, Unsplash

No niego que la palabra independiente posee un halo muy seductor. Nos mola ver películas indie o declararnos fans de algún grupo de música indie, voces propias que se distancian de las todopoderosas corporaciones cinematográficas o discográficas para defender su libertad creativa. En mi caso, ser autora indie lo vivo con cierta dicotomía: valoro lo bueno que tiene, pero en otros aspectos, me siento huérfana, en mitad de ninguna parte. (Y no, esto no va de política ni sus múltiples jardines, si es lo que estabas pensando).

Indie, término incluso más cool que independiente, evoca esa libertad individual que desde pequeños nos enseñan tanto a valorar aunque luego vayamos acotando sus límites según crecemos; huele un poco también a renovación, a salirse de caminos trillados, a irreverencia respecto a lo establecido ya sea por la tradición, el poder, o el mercado, da igual; y quizás lo más importante: implica la asunción de determinadas responsabilidades, te da control y poder de decisión sobre aquello en lo que has decidido ir por libre. Como autor/a, también renuncias a algunas cosas de las que, al principio, no eres del todo consciente.

Las razones que me empujaron a mí a auto publicar fueron sencillas: el mundillo de las grandes editoriales me parecía complejo, inaccesible, cerrado. Y me imponían mucho respeto (todavía me lo imponen, aunque ahora, relativizo y discrimino mis respetos). En aquel momento de mi primera novela yo solo quería probar, saber qué podía ocurrir. Amazon me permitía hacerlo, de forma fácil, intuitiva, rápida.

El entorno tecnológico no me suponía una barrera, he trabajado en él muchos años, así que el riesgo que asumía era pequeño. Por otra parte, siempre me ha interesado el trabajo editorial, a pesar de que sólo conozca una mínima parte, y reconozco que ha sido y sigue siendo apasionante aprender sobre los entresijos de ese proceso, aunque sea en el marco de la plataforma de Amazon.

Entonces, ¿a qué viene esto?

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3 novelas con novias a la fuga

Ocurre hasta en las mejores familias: llega el momento del “sí, quiero”, y el novio o la novia huyen despavoridos. La búsqueda del verdadero amor lo justifica todo, al menos, desde el punto de vista de la narrativa literaria y audiovisual romántica. Y más si se trata con humor.

Dejar plantado a alguien en el altar ante el pasmo del otro, familia e invitados, es una situación que sigue dando mucho juego, sobre todo en comedias y novelas  románticas que arrancan con la novia indecisa dándose a la fuga, porque ¿quién sabe? quizás a la vuelta de la esquina o en el Caribe o entre los asistentes a la misma boda, se esconda el amor verdadero. Y aquí empieza todo.

Tú hoy no te casasTú hoy no te casas, María José Vela

Ni hoy ni mañana ni pasado. De hecho, Coco es casi secuestrada de la limusina que la conduce a su glamurosa boda por su mejor amiga, Lola, que sabe lo que es mejor para ella. Y lo mejor para ella es desaparecer y reaparecer de nuevo en un destartalado hotelito de un paradisíaco lugar de Costa Rica, a orillas del Pacífico, donde nadie podrá localizarlas durante el tiempo suficiente como para que Coco aclare un poco sus ideas. Esas playas de arena blanca, vegetación exuberante y miles de exóticos y aterradores bichos,  acogen a un grupo de personajes a cual más curioso: el Chimuelo, un viejo gringo que ahoga su nostalgia de amor en rancheras; María, una joven madre en apuros, Kenneth el matón, Hernán y Oliver, los atractivos propietarios de un hotel-spa que ocultan un pasado doloroso y, Max, el perro “hablante” capaz de robarle protagonismo en una escena al mismísimo protagonista masculino. En ese entorno y con esos personajes maravillosos, María José Vela construye una historia de amor fresca y divertida, llena de golpes de humor memorables, con un poco de intriga y mucho del espíritu ¡Pura vida! que finalmente se adueña de Coco, de Lola y hasta de una misma, si te descuidas. Lo tienes en versión digital a 3,99€ en Amazon

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Volver


Vuelvo y el aire de mi ciudad me recibe con extrañeza, como si guardara algún secreto nuevo, como si quisiera presumir de todo lo que ha cambiado en mi ausencia. Un espejismo. Mis bares y cafés permanecen abiertos en el mismo lugar donde los dejé.  La biblioteca, por suerte, también.  (No las tenía todas conmigo)

Vuelvo, pero no. Porque estos viajes tan intensos reclaman su tiempo para regresar poco a poco, asimilar lo vivido y extraerle todo su jugo. El cuerpo está aquí pero los pensamientos vuelan constantemente a aquellos paisajes de colores saturados, a algunos lugares mágicos, a la sensación de ser y estar en ciertos momentos. Tardo unos días de más en hallarme.

Vuelvo y se me viene encima el cúmulo de vivencias con el peso de un trancazo infernal. Los madrugones; las carreras a la puesta de sol entre piedras milenarias y jungla devoradora; los recorridos en trenes como cámaras frigoríficas, las sudadas bajo el calor plomizo, húmedo, que termina por gustarme. (A todo se acostumbra una). Todo pesa: lo bueno y lo menos bueno. Es el peaje a pagar por el deseo de captarlo todo, aprehenderlo todo, conocer, sentir,  comprender,  para luego recordar.

Vuelvo y me desperezo. Despacio, sin prisa, vuelvo a adueñarme de mi casa, de mis ventanas, mis muebles, mis plantas y mis libros. De la cocina, también. Me propongo incluir recetas de allí en nuestro menú familiar. (Echo de menos lo sencillas y buenas que han sido nuestras comidas durante estas vacaciones).

Vuelvo a encender el ordenador. Abro el último borrador que guardé. Lo cierro. Aún no.
Leo por aquí, por allá.
Echo un vistazo rápido a las conversaciones en las redes sociales. Me salgo. Aún no.
Una presentación de un libro con personas que me apetecen. Venga, vamos.
Escribo en mi agenda un enorme listado de tareas por hacer más tarde…tal vez mañana, tal vez en las próximas semanas.

Vuelvo y escribo.

¡Hola de nuevo!