Mi nueva novela, El Indiano, ya a la venta en Amazon

El Indiano, María Montesinos
¿A que es preciosa?

Se ha hecho esperar por mil razones pero todo llega a su tiempo y se pone en su sitio.  El Indiano, mi nueva novela, ya está aquí. Una historia de amor con trasfondo histórico ambientada en Santander a finales del siglo XIX, que empezó a resonar en mi cabeza con insistencia a raíz de una visita a Comillas.

Me pensé mucho si escribirla porque la histórica me imponía bastante respeto y no me veía yo en ese género, pero también es cierto que me gusta retarme a mí misma. ¿Por qué no iba yo a escribir una novela de amor histórica? Pues eso.

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¿Para qué quiere una escritora de romántica un blog?

Escritoras de romántica

 

Hace un tiempo publiqué aquí un post con 10 de blogs de escritoras románticas, que no me resultaron tan fácil de encontrar. La mayoría tenían web, no blog, y muchas lo tenían poco actualizado.  Cuando decidí tener un blog y no una web estática, tenía claro que sería para lectoras y que debía centrarlo en novela romántica, el género en el que me muevo. Pero ¡ay! es que me interesan otras cosas, además de los romances. Y de vez en cuando me desvío del tema para hablar de escritura, feminismo y asuntos varios, no siempre amorosos.

Sé que las lectoras buscáis reseñas de romántica (los datos no engañan), pero para mi desgracia, nunca he pretendido tener un blog de reseñas (hay miles). Solo quería un espacio en el que compartir lecturas, reflexiones, cosas bonitas que veo aquí y allá, algún viaje… todo lo que pensaba que podía interesar a lectoras que, como yo, tienen mucha curiosidad, otras inquietudes.

Estas semanas estoy dándole vueltas a mi blog a raíz de un curso que estoy haciendo para mejorar mi visibilidad online con Ana González Duque. Un lujo, sí. Y un quebradero de cabeza, también. Esto de escarbar en lo que realmente quieres (como autora), pasarlo por el filtro de cómo eres (como persona) para descubrir cómo conseguir lo que pretendes (en plan profesional), es una tortura china.

Algo estoy haciendo mal, está claro. Soy muy consciente.

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El circo de las mariposas

Cartel de El circo de las mariposas
Me llegó hace tiempo.  Lo vi sola, lo vi con mis hijos, lo vi con amigos… y todavía hoy, me sigo emocionando al verlo. Quizá lo conozcáis, pero si no, os animo a sentaros y disfrutarlo. Es maravilloso.

El corto “El circo de las mariposas” trata sobre las limitaciones que nos ponemos nosotros mismos, sobre cómo nos influye la mirada de los demás en nuestra propia percepción, sobre la belleza que hay en todas nuestras imperfecciones, sobre la dignidad…

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Intercambios (microrrelatos #1)

Intercambio microrrrelato
Imagen original de Sam Manns en Unsplash.

Se las arregló para cambiarme mi mochila negra estampada de flores tropicales, por la suya rosa de corazones. Nunca entendí que prefiriera mi Barbie veterinaria a su Barbie princesa, ni que se empeñara en que nos prestáramos la ropa como si fuéramos hermanas. Así fue cómo ella se hizo, al final, con mi sudadera verde.

Decía que nos lo teníamos que intercambiar todo; todo menos los novios. En eso, ella se las apañaba sola, mientras que yo…

Un día conocí a Nacho, en la biblioteca. No era guapo,  le quedaban marcas de acné en la cara y era delgaducho, pero tenía una sonrisa preciosa que asomaba tímidamente cada vez que se encontraban nuestras miradas. Un tiempo después me invitó al cine y a cenar en una hamburguesería de barrio. Nos besamos a oscuras en mi portal, eso fue otra noche.

Unas semanas después me dijo que estaba loco por mí y yo le confesé a mi amiga que también estaba loca por él, que era el chico más guapo y tierno del mundo. Ella se rio de mí: «Anda ya, no seas ñoña», me dijo.

Ayer Nacho rompió conmigo. Me dijo que lo perdonara, que no sabía cómo había ocurrido, que el amor era así de loco y se había enamorado de otra chica. La rabia y mis gritos se me desinflaron entre las lágrimas incontrolables, y lo único que acerté a decir era que me encantaba su mochila negra de flores tropicales y esa sudadera verde que llevaba anudada a la cintura, tan a juego.

(Dedicado a Miguel Ángel, por sus sabios consejos)

 

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3 novelas románticas históricas recomendadas por 3 autoras

Esta semana tenía previsto publicar un post con mis tres reseñas habituales pero me ha pillado el toro. No me he podido terminar los tres libros que tenía para leer, así que le pedí a tres estupendas autoras de romántica histórica —Marisa Grey, Ivette Chardis y Ana Iturgaiz— si les apetecía contar esta semana en mi blog cuál es su novela preferida de este género y por qué.

Creo que ha sido todo un acierto: he descubierto tres títulos nuevos que solo por lo que cuentan ellas, me apetece muchísimo leer:

Portada de Susurros de Seda, Loretta ChaseSusurros de Seda, de Loretta Chase

Recomendación de Ivette Chardis, autora de El diamante azul.
Cuando me preguntan cuál es mi novela romántica histórica preferida, suele aparecerme en mente una gran lista, desde clásicos hasta la última obra de una escritora novel que me ha atrapado entre las páginas de su historia. Pero tal vez haya una que recuerdo con más cariño, y si tengo en cuenta que la guardo en un lugar especial de mi estantería, puede decirse, que sí, que es una de mis novelas románticas históricas favoritas: Susurros de sedade Loretta Chase. Uno de los atractivos de esta novela es que su historia transcurre durante la regencia, sin embargo, su protagonista femenina no es virgen, no es inocente, no necesita de un hombre para subsistir y tiene una hija. ¡Todo un escándalo!
Susurros de seda me atrajo precisamente por esa mezcla de cliché en el que parece encajar el protagonista masculino, el duque de Clevedon, y la inteligente Marcelline Noirot, que nada tiene que ver con una doncella en apuros.
Todo empieza cuando Marcelline quiere convertir su taller de costura en el más conocido de Londres y para ello se empeña en conseguir el mecenazgo de la futura duquesa de Clevedon. Eso atrae tanto a las mujeres a su taller como al propio Clevedon que desconfía de sus intenciones. A partir de ahí todo se precipita, el deseo, la desconfianza, las aventuras y la pasión. «El encanto del vestido perfecto ha de ser doble: que las mujeres mueran por ponérselo… y los hombres por quitárselo.» A la venta en Amazon.

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¿Qué es ficción y qué es realidad en las novelas románticas históricas?

Lámina de La Moda Elegante, revista femenina española. Junio de 1883.

Hace unos días, una lectora me preguntó si el personaje de Güell en El Indiano era el de verdad, y si ciertos datos eran reales. Le dije que sí, que el Eusebi Güell que aparece en mi novela es el que años después se convertiría en el conde Güell y principal mecenas de Gaudí.

Güell también era hijo de indiano, y yerno de Antonio López, marqués de Comillas, puesto que estaba casado con su hija Isabel, y pasó algunos veranos en la villa, al igual que otros personajes que menciono (el arquitecto y amigo de Gaudí, Cristóbal Cascante; Claudio López, segundo marqués de Comillas, y su joven esposa María Gayón —de quien dicen que Alfonso XII se quedó prendado de su belleza—; el escritor José María Pereda y Emilia Pardo Bazán, entre otros). Explico la mención a algunos personajes y eventos en un apartado de aclaraciones  históricas al final de la novela pero, claro, mi lectora  aún no había llegado allí.

Eso me dio qué pensar: ¿puedo decir que El Indiano es realmente histórica? ¿Hasta qué punto? ¿De qué depende? ¿Hay algún límite entre lo que es realidad y ficción? No os voy a aburrir con una explicación larga, tranquilas. Según he leído en el espacio dedicado a novela histórica de la Biblioteca Nacional (muy recomendable, por cierto), «las novelas históricas son aquellas que siendo ficción, recrean un periodo histórico lejano y en las que forman parte de la acción personajes y eventos no ficticios».  A partir de ahí, el escritor/a tiene libertad de creación, puede permitirse ciertas licencias. Aquí entrarían, por ejemplo, los Episodios Nacionales de Galdós.

La idea de El Indiano surgió de una visita familiar a Comillas en la que me enamoré de “El Capricho”. Me intrigó mucho la historia de su primer propietario, un abogado culto y solterón, amante de la botánica y la música, que le encargó el proyecto de su residencia a un joven arquitecto bastante desconocido todavía, Antonio Gaudí, por recomendación del marqués de Comillas. A partir de ahí, comencé a investigar y documentarme.

Los datos relativos a esa época, así como algunos eventos y personajes son reales porque me interesaba mucho recrear ese momento, sus ideas, la sociedad y la cultura.  Sin embargo, los protagonistas principales y secundarios son inventados, así como las tramas concretas en las que están inmersos. Muchas de las novelas actuales de romance histórico —y las novelas históricas a secas, también— siguen este esquema que entremezcla realidad y ficción. Supongo  que porque al autor/a nos da bastante libertad para contar lo que queremos contar y hacerlo de una forma interesante para el lector/a.

Pero ¿cuáles son los principales problemas a los que se enfrenta un escritor/a al escribir una novela histórica? Mejor dicho, ¿a cuáles me he enfrentado yo? Sigue leyendo “¿Qué es ficción y qué es realidad en las novelas románticas históricas?”

No es un #8demarzo cualquiera

Ilustraciones de Tina Berning
Ilustraciones de @Tina Berning en Instagram

 

Aspiro, señores, a que reconozcáis que la mujer tiene destino propio; que sus primeros deberes naturales son para consigo misma, no relativos y dependientes de la entidad moral de la familia que en su día podrá construir o no construir; que su felicidad y dignidad personal tiene que ser el fin esencial de su cultura, y que por consecuencia de ese modo de ser mujer, está investida del mismo derecho a la educación que el hombre.

Emilia Pardo Bazán,
en su discurso del Congreso Pedagógico Hispanoamericano. Madrid, 1892

Esta cita, que precede al inicio de El Indiano, estuvo a punto de cambiarle el título en el último momento. Desde que escribí la primera página, el documento sobre el que trabajaba se llamó Indiano, a secas. Era la historia de Héctor Balboa, lo tenía claro. Pero luego llegó Micaela y comencé a leer escritos de Concepción Arenal, como La mujer del porvenir y otros, así como documentos sobre los congresos pedagógicos de 1882 y 1892, y sobre las maestras y la educación en España en aquellos años. Y después apareció el torrente desbordante de Emilia Pardo Bazán, primera feminista invisible, aún poco reconocida (en mi opinión), y Micaela quiso eso por lo que que doña Emilia clamaba, como voz en el desierto, para las mujeres de su época: Un destino propio.

Tanto en el congreso pedagógico de 1882 como en el de 1892 con el que termina la novela y en el que habló Pardo Bazán, se pedía la misma educación para niños que para niñas. No era aceptable que los niños aprendieran matemáticas, física, naturales o historia y que el programa de las niñas fuera higiene doméstica, bordados y costura, nociones básicas de matemáticas para llevar una casa, y doctrina religiosa, en el caso de aquellas que pudieran ir a la escuela, que eran una minoría. Y por supuesto, para ellas estaba vetada la educación secundaria. ¿Para qué?

En el congreso de 1892 ya se reclamaba la igualdad salarial entre los maestros y las maestras. Había una «brecha salarial» sangrante ente ambos. Y también se reclamaba el derecho a trabajar en la profesión que ellas desearan, sin restricciones. No lo consiguieron, claro está. Los hombres y también las propias mujeres, no lo consideraban adecuado.

Han pasado 125 años desde entonces y hemos progresado mucho en lo que a la situación de la mujer se refiere, sobre todo en los últimos 40 años pero, ¿lo suficiente para el momento en que estamos, de avances en todos los sentidos?

Ahora es el momento. Time is up.

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¿Qué leer? ¿Cómo elegimos lo que leemos?

Qué leer y cómo elegir las lecturas
Foto de Annie Spratt en Unsplash

Desde hace un tiempo, cada mes de enero intento hacer una lista de libros que me gustaría leer a lo largo del año. Al principio hacía listas muy largas, pero he ido reduciéndolas porque soy algo anárquica y dejaba la lista de lado para dejarme seducir por novedades o autores que se colaban por ahí. Resultado: llegaba a final de año con la lista casi intacta. Eso también me dejaba con la sensación de que leía como pato mareado, picoteando de aquí y de allá pero sin unos criterios que me permitieran sacar algo en claro al final del conjunto de lecturas.

Un poco deprimente, la verdad.

Ahora solo me apunto 5 libros que quiero/debo leer en el año, por la razón que sea. Suelen ser libros de los que quiero sacar algo más que un ratito de placer lector: algún clásico, autores reconocidos de los que aprender, o  algún ensayo.

Más allá de esos cinco, puedo leer lo que me dé la gana. Y ahí viene el problema (¿Qué leo ahora? ¿Qué libro elijo? ¿Por qué  este y no otro?) y  sí, lo reconozco, siento una cierta curiosidad malsana por lo que leen los demás (¿Qué están leyendo ciertas personas? ¿Cómo llegan a esos libros? ¿Por qué eligen esas lecturas?).

Estes mes estaba un poco de sequía lectora. Tengo una larga lista de títulos apuntados pero no sabía cuál elegir, por cuál empezar. Hay veces que lo tengo claro, pero no siempre. Y entonces me pregunté cómo lo harían los demás.

Y de ahí a preguntar a 5 buenas lectoras cómo lo hacen ellas, fue un paso. Elegí a una lectora empedernida, a una escritora, a una librera, a una periodista de cultura con gusto por la novela romántica, y a una escritora-profe de escritura-bloguera y les pregunté.

  1. ¿Con qué criterio eliges tus lecturas? (Por género, o por autores, y/o por determinado objetivo lector , etc)
  2. ¿Cómo eliges los libros que vas a leer?

Y ya que estábamos, aproveché y quise saber los dos últimos libros que habían leido y los dos siguientes que leerían. A continuación y por orden alfabético, reproduzco sus respuestas,  que no tienen desperdicio.

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¿Por qué estáis juntos?

¿Por qué estáis juntos?
Imagen de Joshua K. Jackson en Unsplash

Ahora miraba las parejas —en los restaurantes, en la calle, en las fiestas— y se preguntaba: ¿Por qué estáis juntos? ¿Qué creíste esencial para ti? ¿Qué echas de menos en ti que quieres que te lo proporcione otro? Ahora creía que una relación funcionaba si la pareja reconocía lo que cada uno de ellos podía ofrecer al otro y lo valoraba como lo más preciado.

Tan poca vida, Hanya Yanagihara