Cómo ser autora autopublicada y disfrutar de la Feria del Libro de Madrid

Autopublicados en Feria Libro Madrid 2018

Este sábado 2 de junio nos reunimos un buen número de autores y autoras en el encuentro Autopublicados en la Feria del Libro de Madrid 2018, que celebramos en una explanada cercana. Había muchas ganas, sobre todo porque a esta fiesta de la lectura que es la feria, los autores autopublicados no estamos invitados, todo lo contrario: estamos vetados en la Feria de Madrid (que no en otras de otras ciudades). Nunca imaginé que la cultura y la lectura pudieran ser patrimonio de un grupo concreto, a pesar de que esta feria la pagamos todos y se celebra en un parque público. No quiero extenderme mucho más en esto, no merece la pena.

Lo cierto es que otra autora, Laura Sanz y yo, nos liamos la manta a la cabeza y decidimos organizar una reunión informal, abierta, positiva, propositiva, en el que además de tener nuestro huequecito propio en la feria donde encontrarnos con nuestros lectores y lectoras, pudiéramos conocernos entre nosotros, desvirtualizar nuestras relaciones facebookianas, y compartir experiencias y conocimiento sobre todo lo que rodea nuestro trabajo como escritores y escritoras.

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¿Para qué quiere una escritora de romántica un blog?

Escritoras de romántica

Hace un tiempo publiqué aquí un post con 10 de blogs de escritoras románticas, que no me resultaron tan fácil de encontrar. La mayoría tenían web, no blog, y muchas lo tenían poco actualizado.  Cuando decidí tener un blog y no una web estática, tenía claro que sería para lectoras y que debía centrarlo en novela romántica, el género en el que me muevo. Pero ¡ay! es que me interesan otras cosas, además de los romances. Y de vez en cuando me desvío del tema para hablar de escritura, feminismo y asuntos varios, no siempre amorosos.

Sé que las lectoras buscáis reseñas de romántica (los datos no engañan), pero para mi desgracia, nunca he pretendido tener un blog de reseñas (hay miles). Solo quería un espacio en el que compartir lecturas, reflexiones, cosas bonitas que veo aquí y allá, algún viaje… todo lo que pensaba que podía interesar a lectoras que, como yo, tienen mucha curiosidad, otras inquietudes.

Estas semanas estoy dándole vueltas a mi blog a raíz de un curso que estoy haciendo para mejorar mi visibilidad online con Ana González Duque. Un lujo, sí. Y un quebradero de cabeza, también. Esto de escarbar en lo que realmente quieres (como autora), pasarlo por el filtro de cómo eres (como persona) para descubrir cómo conseguir lo que pretendes (en plan profesional), es una tortura china.

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¿Qué es ficción y qué es realidad en las novelas románticas históricas?

Lámina de La Moda Elegante, revista femenina española. Junio de 1883.

Hace unos días, una lectora me preguntó si el personaje de Güell en El Indiano era el de verdad, y si ciertos datos eran reales. Le dije que sí, que el Eusebi Güell que aparece en mi novela es el que años después se convertiría en el conde Güell y principal mecenas de Gaudí.

Güell también era hijo de indiano, y yerno de Antonio López, marqués de Comillas, puesto que estaba casado con su hija Isabel, y pasó algunos veranos en la villa, al igual que otros personajes que menciono (el arquitecto y amigo de Gaudí, Cristóbal Cascante; Claudio López, segundo marqués de Comillas, y su joven esposa María Gayón —de quien dicen que Alfonso XII se quedó prendado de su belleza—; el escritor José María Pereda y Emilia Pardo Bazán, entre otros). Explico la mención a algunos personajes y eventos en un apartado de aclaraciones  históricas al final de la novela pero, claro, mi lectora  aún no había llegado allí.

Eso me dio qué pensar: ¿puedo decir que El Indiano es realmente histórica? ¿Hasta qué punto? ¿De qué depende? ¿Hay algún límite entre lo que es realidad y ficción? No os voy a aburrir con una explicación larga, tranquilas. Según he leído en el espacio dedicado a novela histórica de la Biblioteca Nacional (muy recomendable, por cierto), «las novelas históricas son aquellas que siendo ficción, recrean un periodo histórico lejano y en las que forman parte de la acción personajes y eventos no ficticios».  A partir de ahí, el escritor/a tiene libertad de creación, puede permitirse ciertas licencias. Aquí entrarían, por ejemplo, los Episodios Nacionales de Galdós.

La idea de El Indiano surgió de una visita familiar a Comillas en la que me enamoré de “El Capricho”. Me intrigó mucho la historia de su primer propietario, un abogado culto y solterón, amante de la botánica y la música, que le encargó el proyecto de su residencia a un joven arquitecto bastante desconocido todavía, Antonio Gaudí, por recomendación del marqués de Comillas. A partir de ahí, comencé a investigar y documentarme.

Los datos relativos a esa época, así como algunos eventos y personajes son reales porque me interesaba mucho recrear ese momento, sus ideas, la sociedad y la cultura.  Sin embargo, los protagonistas principales y secundarios son inventados, así como las tramas concretas en las que están inmersos. Muchas de las novelas actuales de romance histórico —y las novelas históricas a secas, también— siguen este esquema que entremezcla realidad y ficción. Supongo  que porque al autor/a nos da bastante libertad para contar lo que queremos contar y hacerlo de una forma interesante para el lector/a.

Pero ¿cuáles son los principales problemas a los que se enfrenta un escritor/a al escribir una novela histórica? Mejor dicho, ¿a cuáles me he enfrentado yo?

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¿Qué hace una mujer como tú escribiendo novela romántica?

Sentido y sensibilidad, Jane Austen
Imagen de la película Sentido y sensibilidad, basado en la novela de Jane Austen

¿Qué hace una mujer como tú (es decir, más o menos leída, peleona dialéctica de causas perdidas y defensora de planteamientos feministas) escribiendo novela romántica? Cuando me sueltan algo así —de una forma más o menos solapada, sibilina—, me vienen a la boca tres posibles respuestas (además de sapos y culebras):

  1. La borde: escribo lo que me sale de los ovarios.
  2. La políticamente correcta: es un género que me gusta leer, y disfruto escribiendo historias de amor. ¿Tú has leído alguna, por cierto?
  3. La racional: Ni idea. Y para eso es este post. Confieso que a veces me he hecho yo misma esta pregunta, así que declaro éste un post de  “autoentendimiento”, que tampoco me viene mal.

Algunas de las personas —hombres, la mayoría— que me preguntan que por qué escribo novelas de este género, no han leído en su vida una sola novela romántica y sus argumentos contra ellas tienen poco que ver con la crítica feminista. Simplemente, les parece un tipo de novela cursi, simplona, empalagosa, propia de mujeres que sueñan con un tipo de amor que no es real. (He buscado romántico/a en el diccionario de la RAE y ojo a su definición: sentimental, generoso y soñador. ¿Generoso? ¿Soñador? )

Otras personas sí esgrimen argumentos feministas a tener en cuenta:
son novelas que ponen el amor y/o el matrimonio como única razón/propósito vital de una mujer; muestran a la mujer (y al hombre, entiendo) como un ser humano “incompleto” sin el otro (o la otra); proclaman el amor en pareja como una unión sublime, salvadora y eterna (el imprescindible: … fueron felices y comieron perdices por siempre jamás, broche de oro de cualquier novela de amor que se precie), y a menudo, implican un sentimiento de “posesión” del otro/otra.
Además, el feminismo también denuncia que perpetúan la desigualdad entre sexos en la medida en que en esas novelas el hombre asume el rol dominante y la mujer es la parte débil o vulnerable, a la que hay que proteger (me refiero a las historias románticas heterosexuales; en las homosexuales esta última premisa supongo que desaparece o cambia).

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Indies, indepes, independientes

Teclas. Foto de Peter Lewicki.
Foto: Peter Lewicki, Unsplash

No niego que la palabra independiente posee un halo muy seductor. Nos mola ver películas indie o declararnos fans de algún grupo de música indie, voces propias que se distancian de las todopoderosas corporaciones cinematográficas o discográficas para defender su libertad creativa. En mi caso, ser autora indie lo vivo con cierta dicotomía: valoro lo bueno que tiene, pero en otros aspectos, me siento huérfana, en mitad de ninguna parte. (Y no, esto no va de política ni sus múltiples jardines, si es lo que estabas pensando).

Indie, término incluso más cool que independiente, evoca esa libertad individual que desde pequeños nos enseñan tanto a valorar aunque luego vayamos acotando sus límites según crecemos; huele un poco también a renovación, a salirse de caminos trillados, a irreverencia respecto a lo establecido ya sea por la tradición, el poder, o el mercado, da igual; y quizás lo más importante: implica la asunción de determinadas responsabilidades, te da control y poder de decisión sobre aquello en lo que has decidido ir por libre. Como autor/a, también renuncias a algunas cosas de las que, al principio, no eres del todo consciente.

Las razones que me empujaron a mí a auto publicar fueron sencillas: el mundillo de las grandes editoriales me parecía complejo, inaccesible, cerrado. Y me imponían mucho respeto (todavía me lo imponen, aunque ahora, relativizo y discrimino mis respetos). En aquel momento de mi primera novela yo solo quería probar, saber qué podía ocurrir. Amazon me permitía hacerlo, de forma fácil, intuitiva, rápida.

El entorno tecnológico no me suponía una barrera, he trabajado en él muchos años, así que el riesgo que asumía era pequeño. Por otra parte, siempre me ha interesado el trabajo editorial, a pesar de que sólo conozca una mínima parte, y reconozco que ha sido y sigue siendo apasionante aprender sobre los entresijos de ese proceso, aunque sea en el marco de la plataforma de Amazon.

Entonces, ¿a qué viene esto?

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Aprendizajes del Concurso de Autores Indie 2016 de Amazon

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Ya, ya. Esta no es una entrada propia de mi blog pero permitidme si me tomo la libertad de cerrar así mi participación en el Concurso de Autores Indie 2016 de Amazon.

Esta semana hemos conocido las novelas finalistas a esta 3ª edición del concurso organizado por Amazon en colaboración con el diario El Mundo. Cinco novelas escritas por cinco mujeres; algo curioso, cuando menos.  Tres autoras españolas y dos autoras latinoamericanas (sí, el concurso es de ámbito hispanoamericano).

Así pues, ahora que ya ha finalizado para la mayoría de nosotros el concurso, he intentado hacer un ejercicio de recopilación de aprendizajes, consejos o reflexiones mías y de otros compañeros que han participado, por si sirve de algo a aspirantes de próximas ediciones.

El previo: afila tus herramientas…

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De apuntes, diarios y libretas de escritores

libretaslomoPoco antes del verano me encontré en el salón de mis padres un cuaderno de esos de colegio que hojeé por encima y cerré en cuanto me di cuenta de que había páginas enteras escritas con la letra de mi madre. Al verme con él en la mano, mi madre me dijo que era su diario de recuerdos. Que escribía un ratito cada día sobre lo que había hecho dos o tres días antes, porque se lo había recomendado su doctora como prevención contra la demencia senil o el Alzheimer. En mi familia, la memoria es un asunto delicado. En su cumpleaños le regalé una libreta preciosa de la firma Paperblank en las que da gusto escribir. Al menos, a mí.

Me encantan las libretas. Toda mi vida he tenido una cerca. La primera fue a los nueve años, un diario en piel verde que me regalaron por mi comunión y donde empecé a escribir con una constancia que asusta a esa edad, hasta los diecisiete años. Supongo que en esa época los diarios son el diálogo que mantienes contigo misma en la construcción de tu identidad. Los he releído no hace mucho y  me asombré de ver la evolución desde aquellos pensamientos infantiles tan ingenuos y sencillos, a los más enrevesados, maduros e íntimos de la adolescencia.

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10 blogs de escritoras románticas

Lo confieso. Me he picado con un comentario de Ana González Duque que dice que no hay buenos blogs de autoras del género romántico. Así que me he cogido una lista de escritoras de romántica con, al menos, una novela publicada y he ido mirando una por una sus webs.

No es fácil, no. Todas tienen web pero pocas mantienen un blog en su web. Supongo que cuando te metes en la vorágine de la publicación, la promoción, la escritura y tal y tal, lo primero que abandonas es eso. Que se lo digan a Elizabet Benavent. Mantener un blog, sea del tipo que sea, requiere bastante esfuerzo.

La mayoría de los blogs de escritores que sigo están dirigidos a los propios escritores ( Ana González Duque tiene el de márketing para escritores al margen del suyo como autora de novela de fantasía juvenil) y no tanto a lectores. También hay blogs de escritores dedicados a reseñar otras novelas, pero de esos he visto menos.

De entre las webs de escritoras que he visitado, he incluido en esta lista aquellas que:

  • mantienen un blog cuya temática tiene que ver con los temas de la novela romántica en general,
  • pero no lo dedican sólo a “hablar de su libro” o a promociones,
  • que esté actualizado (término que he autodefinido para la ocasión, así: blogs que hayan publicado una entrada de manera más o menos constante en los últimos seis meses y la última entrada publicada no tenga más de un mes de antigüedad),
  • han publicado, al menos, un libro.

Estoy segura de que en esta lista me he dejado más de uno y de tres, así que estoy más que abierta a incluir otros blogs que queráis indicarme en comentarios, siempre que cumplan estos requisitos.

(En orden alfabético en base al nombre de la escritora)

Captura de pantalla 2016-06-23 a las 11.05.23Apuntes literarios es el blog de la escritora Paola Álvarez, que también utiliza como web de autora.  Es constante a la hora de mantener su blog activo, con publicaciones semanales que incluyen, sobre todo, reflexiones sobre la novela romántica propias y ajenas, porque Paola es de las que buscan opiniones fuera y se curra los post, se le nota. Aunque pueden leerlo lectoras, creo que su blog está más dirigido a escritoras de románticas que a lectoras.


Captura de pantalla 2016-06-23 a las 10.50.51Abril Camino es una de las más prolíficas y “profesionales a la hora de mantener su blog. Y lo hace muy bien, en mi opinión. No sólo publica un post  a la semana, también mantiene un booktube! Se le nota el oficio de redactora para la revista online Trendencias en el que colabora.  En su blog habla sobre la novela romántica, relaciones de pareja y diarios de viaje, principalmente, dirigido a lectoras del género.


 

Captura de pantalla 2016-06-23 a las 11.58.00.pngLibriana es el blog de Anna Casanovas, uno de los mejores que he visto entre las escritoras consagradas, por su estética clara y funcional, los temas que trata —todos relacionados con el amor, con mujeres– y el tono cómplice y cercano con que escribe. Es independiente de su web y está dirigido a sus lectoras, que son muchas.

 

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4 prototipos de protagonistas masculinos que nos enamoran

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Mr. What else?

El libertino seductor

Guapo, atractivo, ingenioso, elegante, adulador, con auténtica alergia al compromiso… todo un experto en el arte de  seducir a una mujer para satisfacer sus instintos más bajos (dicho esto en el sentido de su ubicación corporal). Deseable y deseado por todas, se ha pasado la vida saltando de cama en cama, haciendo de su habilidad sexual todo un reclamo para mujeres de todo tipo y condición… hasta que llega ELLA. La horma de su zapato. La que se resiste (un poquito, al menos) a sus encantos. La que conseguirá enamorarlo de tal manera, que renunciará a todas las demás por el amor de ella (en mayúsculas). Y no sólo eso: una vez reconvertido en hombre comprometido y fiel, será el esposo, amante y padre perfecto forever and ever.

¿Alguna pega? Ninguna, salvo que la cabra tire al monte (aunque nunca jamás nos lo creeríamos de él)

Ejemplos: Will, de Beautiful Player, de Christina Lauren; o St. Vincent de El diablo en Invierno, de Lisa Kleypas. O Víctor de la Trilogía de Valeria de Elisabet Benavent, mi preferido.

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Colin, colin

El tímido y torpe

Podrá ser guapo o no, pero su mayor atractivo no reside en su físico sino en su forma de ser. Es un personaje de nobles sentimientos, inteligente, sensible, tímido y…sí, un poco torpe a la hora de manejarse con las mujeres. Llamadlo inseguridad, miedo o falta de habilidades sociales, como queráis. (También entrarían en esta categoría los frikis contemporáneos). Pero no nos engañemos. La mujer que consiga traspasar esa coraza, descubrirá la verdadera naturaleza de este hombre: tierno en cada detalle hacia su amada, apasionado en la cama y un romántico empedernido capaz de las torpezas más sublimes. El resultado es un tipo de personaje que a muchas mujeres nos hace babear como si fuéramos bobas.

¿Alguna pega? Que resulte demasiado blandito o demasiado torpe como para apreciar la joya que, probablemente, se esconda detrás.

Ejemplos: Siempre me viene a la cabeza el personaje de Hugh Grant en 4 bodas y un funeral, no lo puedo remediar. Pero en clave más literaria tenemos a Mr. Darcy, de Orgullo y Prejuicio, de Jane Austen. O al Mark Darcy, de El Diario de Bridget Jones, ambos interpretados, por cierto, por Colin Firth, otro actor que se ha ganado a pulso ese prototipo de personaje masculino.

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Novelas románticas, ¿sex o no sex?

romanticismosexo_baja¿Deben tener sexo explícito las novelas románticas o no? ¿Cuánto? ¿Cómo? ¿Hasta dónde contar? Y más aún…¿es posible una novela romántica sin sexo? (¡Ojo! que no hablo de novela erótica, donde sí debe haber sexo explícito.)

Esas fueron las “trascendentales” preguntas a las que me enfrenté cuando estaba escribiendo La estúpida idea de dejarte marchar y la cosa llegaba al momento decisivo. Ay. No veáis lo difícil que es para una escritora primeriza enfrentarse a este momento sin un buen gin-tonic al lado. Porque a ver:

¿Qué cara iba a poner mi madre, mi tía, mis primas, cuando lo leyeran?
¿Y si algún día mis hijos tenían la curiosidad de leerlo?
¿Como iba yo a mirarle a los ojos a mi jefe si se enterara de que yo escribo “estas cosas”?

Pues eso.

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