Descubre mi nueva novela: El mapa de mi piel

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Sinopsis: 

A sus treinta y dos años, Celia ha sobrevivido a un cáncer de mama que se ha llevado por delante su teta izquierda. Y a su mejor amiga. Y el sexo con su novio. Y la comida basura —no todo tenía que ser malo—.Y una prometedora carrera profesional en un conocido bufete de abogados. Con el alta en la mano el regreso a la rutina parece sencillo. Sin embargo, pronto descubrirá que para recuperar las riendas de su vida, tendrá que poner patas arriba su armario, su trabajo y su relación. Celia quiere volver a sentirse viva, a amar y ser amada. Pero ¿cómo mostrarse ante los demás? ¿Cómo posar a pecho descubierto ante Leo, el fotógrafo responsable de la exposición en la que ha accedido a participar? ¿Cómo vencer el miedo al rechazo? O peor aún… ¿cómo aceptar que alguien la ame y desee quedarse a su lado?

Una historia íntima y positiva sobre las segundas oportunidades, sobre lo que perdemos y lo que ganamos cuando la vida nos pone a prueba. Porque como dice Celia: «Hay quien tiene un cáncer. Hay quien sufre un accidente de moto. Hay quien pierde a alguien o algo. Hay quien lo vive con veinte años. Y hay quien nunca se da cuenta».

Datos técnicos
Título: El mapa de mi piel
Precio: 2,99 €
Formato: Versión digital
Longitud (estimación): 379 páginas
Vendido por: Amazon Media EU S.à r.l

Cómpralo ya aquí para leerlo en cualquiera de tus dispositivos

El mapa de mi piel, presentado al Concurso Indie Amazon 2016

Ya está. Lo he conseguido.  He autopublicado mi novela El mapa de mi piel, en Amazon. Y la he inscrito al Concurso de Autores Indie 2016 que acaba de abrir el plazo de presentación de obras.

Desde que lo finalicé en septiembre de 2015, este libro ha pasado por varias fases: reposo, lecturas de lectoras-cero, correcciones, más lecturas, más correcciones, diseño de portada… un montón de trabajo del que no eres consciente hasta que tienes que hacerlo tú misma. Pero ha merecido la pena. Estoy muy satisfecha del resultado.

El mapa de mi piel comienza desde ahora su propia andadura ante vosotras, todas las lectoras que quieran sumergirse en esta pequeña historia  íntima y positiva, de segundas oportunidades en la vida, con mucho amor de por medio, que creo no os defraudará. A pesar de que no es una novela del género romántico, está más dirigida a mujeres que a hombres, para qué nos vamos a engañar. Y aunque leáis la palabra cáncer en la sinopsis, os animo a leerlo sin miedo. No es una novela sobre la enfermedad, puesto que la historia arranca cuando la protagonista recibe el alta médica y está limpia; es una novela sobre todo lo que te replanteas en tu vida cuando has pasado por una experiencia así,  escrita en clave positiva.

Os dejo aquí la sinopsis y los datos técnicos del libro.

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Sinopsis: 

A sus treinta y dos años, Celia ha sobrevivido a un cáncer de mama que se ha llevado por delante su teta izquierda. Y a su mejor amiga. Y el sexo con su novio. Y la comida basura —no todo tenía que ser malo—.Y una prometedora carrera profesional en un conocido bufete de abogados. Con el alta en la mano el regreso a la rutina parece sencillo. Sin embargo, pronto descubrirá que para recuperar las riendas de su vida, tendrá que poner patas arriba su armario, su trabajo y su relación. Celia quiere volver a sentirse viva, a amar y ser amada. Pero ¿cómo mostrarse ante los demás? ¿Cómo posar a pecho descubierto ante Leo, el fotógrafo responsable de la exposición en la que ha accedido a participar? ¿Cómo vencer el miedo al rechazo? O peor aún… ¿cómo aceptar que alguien la ame y desee quedarse a su lado?

Una historia íntima y positiva sobre las segundas oportunidades, sobre lo que perdemos y lo que ganamos cuando la vida nos pone a prueba. Porque como dice Celia: «Hay quien tiene un cáncer. Hay quien sufre un accidente de moto. Hay quien pierde a alguien o algo. Hay quien lo vive con veinte años. Y hay quien nunca se da cuenta».

Datos técnicos
Título: El mapa de mi piel
Precio: 2,99 €
Formato: Versión digital
Longitud (estimación): 379 páginas
Vendido por: Amazon Media EU S.à r.l

Cómpralo ya aquí para leerlo en cualquiera de tus dispositivos

Ayúdame a elegir portada para mi nueva novela, El mapa de mi piel

Estas últimas semanas previas a publicar mi segunda novela están siendo un no parar. Hay mil detalles por decidir y es en esas cosas cuando realmente echas de menos una editorial detrás que te descargue de decisiones que a veces son difíciles de tomar: elegir portada es una de ellas.

He dado mil vueltas, he mareado al diseñador (a quien tengo en casa, por suerte o por desgracia para él 😉 y por fin tengo dos opciones que me gustan casi, casi por igual.
Estoy preguntando en redes sociales a ver cuál os gusta más, pero también quería ponerlo por aquí para que me digáis vuestra opinión.  ¿La de la derecha o la de la izquierda?

El mapa de mi piel
Las dos portadas alternativas

10 canciones de amor en “La estúpida idea de dejarte marchar”

Para escribir, yo necesito el silencio. Como mucho, algo de música instrumental muy bajita de fondo: jazz, clásica… poco más.

Sin embargo, según escribía algunas escenas de “La estúpida idea de dejarte marchar”, me venían a la cabeza algunas de las canciones de amor que más me gustan y sobre la marcha, las incluía en la narración.

Como suele ocurrir, luego fui eliminando varias en las sucesivas revisiones que hice porque o bien me parecía que ya había varias sobre lo mismo o bien no me parecían tan apropiadas. También hubo alguna que busqué exprofeso, porque pensé que reflejaba muy bien lo que querían expresar los personajes.

He pensado que puede estar bien recopilar aquí las 10 canciones de amor que acompañaron la historia de Julia y Lucas a lo largo de la novela. No son todas las que están, pero sí son todas las de amor.  (Y no están en orden, para no dar pistas)

1. The One and Only, Adele

Sigue leyendo “10 canciones de amor en “La estúpida idea de dejarte marchar””

Cruzarnos de nuevo

Aunque la noche, conmigo,
no la duermas ya,
sólo el azar nos dirá
si es definitivo.

Jaime Gil de Biedma (Moralidades)

aeropuertobjaEsa mañana vi amanecer en el aeropuerto. Lo recuerdo bien, aquel cielo degradado en lila que capté con mi móvil. Pero cuando me bajé del taxi con mi maleta a cuestas, todavía era de noche en Madrid, y la Terminal 4 parecía una estación espacial en la que nos deslizábamos somnolientos –y trajeados, eso sí–, por pasillos interminables mirando al infinito. El infinito, muchas veces, adopta formas extrañas ante nuestros ojos: complicadas gráficas, objetivos que cumplir, una lista de aspiraciones truncadas o las curvas de un cuerpo amado abandonado entre las sábanas. Nunca se sabe, realmente. Los aeropuertos tienen eso; provocan en nosotros un cosquilleo de desasosiego incómodo; una incertidumbre extraña.
El altavoz de la terminal anunció la última llamada para el señor x y la señora z en su vuelo a Lisboa, próximo a despegar. Paseé la vista por las personas sentadas a mi alrededor, la mayoría absortas en sus móviles; sólo alguno dormitaba.

—¿Olivia? ¿Oli? –Me giré al oír mi nombre al tiempo que mi corazón daba un vuelco. Reconocería su voz hasta debajo del agua.

Siempre supe que algún día nos volveríamos a cruzar, así, por casualidad. En el lugar más inesperado –al volver una esquina, o en un puente colgante en la jungla, o en un café de Nueva York–, daba igual. Nos miraríamos a los ojos en silencio y nos reconoceríamos de nuevo, yo en él y él en mí. Y quizás entonces, ese sí fuera nuestro momento, al cabo de tantos años. Nos fundiríamos en un abrazo sin palabras en el que aspiraría hondo el olor que siempre me devuelve a su recuerdo, como si hubiera regresado a casa.

paisajenevado_bajaAl menos, así lo soñé durante los dos años que tardé en olvidarle. Sigue leyendo “Cruzarnos de nuevo”

Matapenas de amor en Tánger

Teteras
Kettle cc PnP! en Flickr

“Viajo para no volver atrás, para no llegar a ninguna parte, para habituarme a perder y a despedir: lugares, cosas, gente”.
Leila Guerriero

Un mes después de mi divorcio, mis amigas me plantearon organizar un pequeño viaje, un fin de semana largo, como celebración de mis lunas de hiel. Jamás había oído hablar de algo así.
—Lógico –replicó una de ellas, separada hacía cinco años. –Es la primera vez que te divorcias y no te mueves habitualmente en este ambiente. A partir de ahora, entras en el mundo de los separados, una soltería renovada pero distinta, ya verás.
Otra de mis amigas, ex separada, me aclaró lo que eran las lunas de hiel:
—Es el viaje de celebración del divorcio, Ana. Las de miel celebran el comienzo del matrimonio, las de hiel el fin. Se celebran con amigas porque se trata de hacerte olvidar el mal rollo de estos últimos meses, divertirse mucho, desmelenarse un poco y ayudarte a hacer borrón y cuenta nueva.

Yo no tenía cuerpo para salir a divertirme. Tampoco necesitaba desmelenarme como una adolescente para superar mi separación. Había ocurrido, y punto.

Diez años de matrimonio. Un gato en común. Un piso aún hipotecado. Un coche (un Audi que eligió él, no recuerdo cuál). Una única joya: un colgante con una mariposa de aguamarina, regalo de nuestro primer aniversario, que siempre llevo puesto. Tengo la manía de llevármelo a la boca en momentos como aquel, mientras resonaba en mi cabeza eso de borrón y cuenta nueva.

No es que estuviera triste, ni siquiera enfadada. El día en que él me lo explicó, lo entendí. Parecía algo muy comprensible, casi inevitable. Tenía una compañera en el trabajo con la que siempre se había llevado muy bien. Yo la conocí en una de sus cenas de empresa: era muy vistosa, simpática, atractiva. Noté que entre ambos había mucha complicidad. Una complicidad sana, un coqueteo ingenuo.

Durante una época yo llegaba muy tarde a casa del trabajo y él se quedaba a tomar algo con los colegas de la oficina (yo nunca le puse objeciones, al contrario; me parecía bien. Cuando él llegaba yo ya estaba dormida hacía rato). Debió ser una de esas noches cuando, sin proponérselo, se liaron. Ella también estaba casada, así que acordaron no volver a repetirlo, razón por la cual, él decidió que no merecía la pena contármelo. Sólo había sido la locura de una noche. Sólo sexo, sin ningún motivo concreto. Quizás fue la curiosidad por descubrir si esa complicidad se extendería al plano sexual, quizás fue que pronto cumpliría los cuarenta años. Además, yo estaba tan concentrada en el caso de estafa piramidal que me habían asignado en el bufete, que apenas si levantaba los ojos del ordenador.

Sigue leyendo “Matapenas de amor en Tánger”

Lee los 9 primeros capítulos de “La estúpida idea de dejarte marchar”

Captura de pantalla 2016-03-31 a las 22.36.46Julia es periodista, hábil con la pluma y las palabras, pero algo desastre en las cuestiones del amor. Se vuelve tan ciega, que tiende a tomar malas decisiones. Por ejemplo: caer rendida ante Fran, el más atractivo y prepotente de sus colegas, fue una pésima idea. Liarse con Carlos no estuvo tan mal, teniendo en cuenta que con él volvió a sentirse sexy y atractiva. Y enamorarse de Lucas, ese loco emprendedor que la persiguió hasta seducirla, fue lo mejor que le ha pasado en toda su vida. Sin embargo, todo se fastidió cuando, llegado el momento de la verdad, tomó la decisión de dejarlo marchar. Y ahora que ha regresado ¿cómo puede mirarle a los ojos sin arrepentirse una y mil veces?

Opinan las lectoras:

Me ha encantado y todavía tengo buen sabor de boca después de terminarlo. ¿Por qué me ha gustado? Porque es una historia romántica pero no sé por que, me ha resultado distinta a las típicas que he leído últimamente. Es muy fresca y actual. (…)

 

Me ha fascinado este libro. Lo he devorado en apenas dos dias. Me ha gustado mucho la forma de escribir.

Os dejo aquí enlace al fragmento con los 9 primeros capítulos de “La estúpida idea de dejarte marchar” que podréis leer GRATIS y descubrir si os interesa seguir leyendo o no.

Y si ya has decidido que te interesa, puedes comprarlo en este enlace a Amazon (1,99€)
 

Siempre nos quedará Facebook

Hace unos meses, una amiga me contó una historia curiosa que había vivido otra amiga suya a través de uno de esos portales de citas. Volví a casa dándole vueltas, imaginando si esto, si aquello, y entre estación y estación, se me ocurrió una historia alternativa que cuento aquí:

Muchos días se sentía una escoba al azuzar el paso adormilado de sus hijos por el pasillo.Cada mañana se levantaban aletargados, sin energía, y ella repetía la misma cantinela de siempre: ¡esta noche os voy a meter en la cama a las nueve de la noche! ¡Así no habrá cansancio que valga!
En cuanto se cerró la puerta de la calle detrás de sus mochilas, la casa se quedó detenida en un silencio súbito, como si la hubieran sellado al vacío. El único ruido que oyó a lo lejos fue el repiqueteo del agua en el baño. Javier se estaba duchando. Comprobó la hora en el reloj de la cocina: como no se diera prisa en terminar, llegaría tarde al trabajo.

Se sirvió su primer café del día, el que mejor le sabía, pausado y a solas, repasando todo lo que tenía por delante: limpiar la casa, poner la lavadora, pensar qué hacer de cena (a mediodía, a ella le valía cualquier cosa), sacarle el bajo a los pantalones de Paulita, que había crecido desde el mes pasado, revisar ofertas de trabajo en esa web de empleo, seguir enviando currículums, comprobar si le habían respondido los de la entrevista de la que salió tan contenta, convencida de que esta vez tendría suerte y la cogerían, llamar a excompañeros, que no se olvidaran de ella, que aquí seguía, desesperada por colocarse cuanto antes…

Javier apareció de pronto en la cocina, con prisas, envuelto en el olor fresco de su colonia y vestido con su traje de chaqueta gris, el pelo oscuro y espeso, aún mojado. Pronunció un buenos días sordo sin mirarla apenas, porque lo único que buscaban sus ojos era la cafetera. Su móvil no dejaba de lanzar pitidos suaves e insistentes, uno, y otro y otro… Entre semana, Javier ni siquiera se sentaba a la mesa: se bebía de pie el café negro sin azúcar, amargo a más no poder, mientras hojeaba los titulares del periódico en la Tablet apoyada en una especie de atril.

Después de dejar su taza en el fregadero, se volvió hacia ella haciendo ademán de decir algo. Ella lo observaba detrás de su taza, expectante. Finalmente, calló.
Otra vez será, se dijo. Sigue leyendo “Siempre nos quedará Facebook”

Mi primera novela autopublicada: La estúpida idea de dejarte marchar

Después de muchas idas y vueltas, dudas y redudas, finalmente me he decidido a autopublicar esta primera novela que lleva en un cajón más de un año. Me ha costado dar el paso por muchas razones: autoexigencia, miedos, vergüenzas y todas esas mochilas que nos solemos cargar a la espalda las mujeres. Pero me he dicho que ya tengo una edad en la que puedo permitirme hacerlo ¿o no? Pues claro que sí. Así que, aquí está:

PORTADA COLOR_MARIALa estúpida idea de dejarte marchar. 

Julia es periodista, hábil con la pluma y las palabras, pero algo desastre en las cuestiones del amor. Se vuelve tan ciega, que tiende a tomar malas decisiones. Por ejemplo: caer rendida ante Fran, el más atractivo y prepotente de sus colegas, fue una pésima idea. Liarse con Carlos no estuvo tan mal, teniendo en cuenta que con él volvió a sentirse sexy y atractiva. Y enamorarse de Lucas, ese loco emprendedor que la persiguió hasta seducirla, fue lo mejor que ha hecho en toda su vida. Sin embargo, renunciar a él y dejarle marchar fue, sin duda, la idea más estúpida que se le pudo ocurrir en aquel momento.
Y ahora que ha regresado ¿cómo puede mirarle a los ojos sin arrepentirse una y mil veces de su decisión?

Puedes comprarlo en Amazon y luego volver aquí a contarme qué te ha parecido.¡Me encantará saberlo!