10 señales de que me hago mayor

Este mes cumplo años. ¡Ay, madre! 50. Lo suelto así, en cifra y sin ningún pudor. Y eso que me impone bastante respeto, pero también me da la risa solo de pensarlo: ¡me hago mayor! En mi cabeza empiezan a sonar topicazos como “la arruga es bella”, ¡cómo pasa el tiempo! o… ¡pues no me siento como “una de 50”, si estoy estupenda!! (Como si la edad bastara para identificarnos a todas de un plumazo).

Me miro al espejo y, en serio, sigo viéndome como si tuviera… yo qué sé. Una edad indefinida. A mí me gusta pensar que he alcanzado un estado mental, una cierta actitud: la de sentirme bastante a gusto en mi propia piel, con arrugas y todo. Por dentro y por fuera. A estas alturas, creo que me conozco relativamente bien, sé lo que quiero y lo que no, lo que me gusta, hacia dónde voy y hacia dónde no, y con quien. Si esto es madurez o plenitud, bienvenidas sean.

Claro que eso no quita para que haya ciertas cosas que me hacen sentir mayor. Me pasó igual cuando cumplí los 20, los 30 o los 40. Cada década implica unos cambios, un cierto salto hacia delante. La diferencia es que antes era positivo o, incluso divertido, eso de decir “me hago mayor”; pero a partir de los cuarenta… seamos realistas: ya no suena tan guay. Empiezas a pensar que tus hijos tienen algo de razón cuando les preguntas para qué demonios sirven las storys de instagram si a las 24 horas se autodestruyen y te responden que “no te enteras de nada”.  Hay cosas que se me escapan, lo confieso.

Y de ahí esta lista que he ido apuntando con aquellas señales que me hacen más consciente del tiempo y de los cambios alrededor.

10 evidencias de que ya no soy tan joven

  1. Los youtubers. No me preguntéis por qué.
  2. Las charlas que le suelto a mis hijos para que le presten tanta atención a la filosofía como le prestan a youtubers e instagramers. Blablabla.
  3. Los haters, los influencers, los fakes. (¿Holi? Sí, something se nos está yendo de las manos, guapis).
  4. La cultura de los selfies, la sobreexposición y el exceso de márketing personal egocéntrico en las redes sociales.  (No me linchéis por esto, por favor)
  5. Las gafas de cerca. Crees que tu visión de lince te va a durar para siempre hasta que empiezas a ver borroso los mensajes del wasup. (Los emoticonos, bien, gracias). El siguiente paso es aumentar un puntito de nada el tamaño de la letra en el ebook y entonces es cuando no tienes más remedio que aceptarlo: la presbicia ha llegado a tu vida.
  6. Las páginas y páginas y páginas de sexo explícito en las novelas románticas/eróticas. Leída una escena o dos, leídas todas.
  7. Jamás pensé que diría esto (perdona, mamá, ahora lo entiendo): no soporto una parte de la música que escuchan mis hijos, sobre todo esas horribles letras machistas, malhabladas y provocadoras de hip hop, reguetón, trap o lo que rayos sea. Lo cual me lleva a preguntarme: ¿Son conscientes de lo que escuchan? ¿Qué he hecho mal?
  8. Que sea relativamente normal gastarse 700 euros en un teléfono móvil también me hace sentir mayor, no sé por qué.
  9. Leer o releer a los clásicos es otro síntoma inequívoco de que los años no pasan en balde. Creo que tiene que ver con que el transcurso del tiempo es el mejor filtro para las obras imperecederas y, ante la duda, buscas “valores seguros”.
  10. Momentos nostálgicos varios: musicales, televisivos, de copas con tu gente…. Mala señal. La nostalgia se debe consumir solo en dosis limitadas y preferiblemente, en buena compañía. #felizcomoestoy

(De lo de los lapsus de memoria, mejor ni hablamos).

¿Tú también ves “señales”? ¿Cuáles? Cuenta, cuenta.

 

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2 comentarios en “10 señales de que me hago mayor”

  1. He vuelto a esta entrada porque acabo de leer tu Newsletter de este mes. Voy por partes. Como veo que no tienes activo el día de tu cumpleaños en FB y debe haber pasado ya, lo primero: ¡Felicidades!.
    Por otro lado, a veces esas “evidencias” de las que hablas no tienen que ver solo con la edad. En cuatro meses cumpliré cuarenta y no te imaginas lo de acuerdo que estoy en muchas de ellas. No creo que sea la edad, quizá tiene más que ver con nuestra forma de entender la vida, el tiempo que invertimos en nuestro ocio o en lo que nos llena/interesa…
    Por estas casualidades de la vida y de internet, tengo la suerte de conocerte a ti y a otras mujeres/autoras de tu generación o de tu quinta (aproximadamente) y te puedo decir una cosa: cuando os leo, cuando os escucho pienso que me gustaría llegar a vuestros cincuenta con vuestro bagaje, no el personal (cada cual tendremos uno) pero sí con esa seguridad que desprendéis, con esa fuente de conocimientos, de experiencias que suman. Puede que no seáis conscientes de ello, pero se nota. Y a mí me gustaría alcanzar ese nivel de seguridad, serenidad (ya sabes que eso me falta, soy una cerilla, pero estoy trabajando en ello), de sentirse a gusto con lo que uno es. Quizá por eso me gustan tanto tus entradas y lo que desprenden (sabes que te lo he dicho siempre, desde el primer día, cuando aún no te conocía).
    Menudo discurso te he echado. No se me da bien resumir.
    PD: Me encanta que hayas aparcado lo que tenías entre manos para centrarte en lo que realmente quieres hacer, quizá necesitabas recorrer ese camino para darte cuenta de lo que necesitas.
    PD2: Gracias por enlazar el discurso de Chimamanda. Me dispongo a leerlo y empaparme de lo que dice. Una voz a tener en cuenta.
    ¡Un beso!

  2. Hola Lidia! Esta semana he estado desconectada del blog porque me lo están arreglando por dentro (pequeños cambios técnicos) y no quería tocar demasiado, así que no he visto tu comentario hasta hoy.
    Lo de mi cumple en FB es aposta, ya sabes mi fobia a que Mr. Zucks sepa mucho de mí… pero ¡muchas gracias! 🙂
    Y respecto a la relación entre la edad y las vivencias, es cierto que no tiene que ver solo con la edad. La edad influye porque a nivel vital has ido pasando ciertas etapas que te van cambiando la visión de ti misma en relación a los demás, a tu trabajo, a tu familia y a tu entorno pero, sí, claro que también influyen una cierta visión del mundo y las inquietudes vinculadas a esa visión, porque es lo que nos hace interesarnos por determinados temas, libros, gente, pensamientos o ideas. Como dices, es lo que (felizmente) conecta a alguien como tú con alguien como yo, al margen de la edad. Lo importante es la búsqueda, no perder nunca la curiosidad por conocer y aprender, creo yo. Tengas 20, 40 o 70.
    ¡Mil gracias por tu mensaje! (Para rollos, los míos, perdona). 😉

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